Propiedades de la piedra Labradorita

La piedra labradorita fue descubierta en Canadá, en el Labrador, por los misioneros moravos en 1770. Es de esta región de donde el mineral toma su nombre.
También aparece en las leyendas de las antiguas tribus inuit.
Esta piedra natural también es utilizada por el pueblo Boethuk de la provincia de Terranova y Labrador.

Hoy en día, la piedra labradorita puede encontrarse en todo el mundo, ya sea en Francia, Finlandia, Estados Unidos, Madagascar, Ucrania o Rusia.

Características de la piedra labradorita

La piedra labradorita tiene una dureza de 6 a 6,5. Esta gema está compuesta principalmente por aluminosilicato de sodio y de calcio. Este mineral pertenece al grupo de los silicatos, de la familia de los feldespatos, que es el grupo de minerales volumétricamente más importante de la corteza terrestre.

La piedra labradorita fascina por su aspecto visual. Puede ser incoloro, verde grisáceo, verde pálido, azul o blanco grisáceo, pero también puede tener un brillo metálico donde predominan el azul, el verde y el dorado, producido por la interferencia de la luz dentro de la estructura del mineral, estos reflejos varían según el ángulo de visión.

En litoterapia, la piedra labradorita es una de las piedras más apreciadas.

Virtudes de la piedra labradorita

piedra labradorita

Más allá de su estética, es un cristal con muchas virtudes terapéuticas.
La piedra labradorita es conocida principalmente por su protección, de hecho actúa como un verdadero escudo.

Este mineral es el aliado de los practicantes al ayudar a evitar los inconvenientes empáticos discernidos de forma negativa, protege del mal estar de nuestros semejantes.
Cuando estamos cerca de una persona enferma o con un desequilibrio energético, esta persona atraerá inconscientemente las energías que necesita a través de otros para recargarse.

La piedra labradorita puede llevarse directamente en contacto con la piel como colgante o pulsera, pero también puede colocarse en una habitación para absorber las energías negativas y disolverlas.

A nivel físico

La labradorita actúa contra el cansancio por la energía que aporta, ya sea física o intelectual.

En estos casos, coge esta piedra y sujétala firmemente en tus manos mientras te concentras en la energía que difunde para recuperar la fuerza y el tono.

La labradorita también actúa contra las migrañas y los dolores de cabeza, para ello puedes pasar la piedra sobre las zonas doloridas.

Este mineral ayuda a equilibrar los trastornos relacionados con el sistema digestivo favoreciendo la digestión.

Esta piedra también actúa sobre los trastornos hormonales, sobre la visión y ayuda a deshacerse de las verrugas (manipulando, frotando ligeramente o golpeando la piedra).

A nivel emocional/espiritual

La piedra labradorita ayuda a superar los sentimientos de inseguridad y ansiedad, así como el estrés.

Esta gema favorece la agudeza mental, el intelecto, la actividad del hemisferio cerebral, la inspiración, la intuición y la originalidad.

Te permite percibir muchas posibilidades simultáneamente.

La piedra labradorita permite que se produzca la magia al desarrollar las capacidades de clarividencia y clariaudiencia, así como la comprensión de los mensajes interiores.

Este mineral estabiliza el aura e intensifica el flujo de energía entre el aura y los chakras.

Purificación y carga de la piedra labradorita

Ya sea en forma de colgante, de pulsera de labradorita, de piedra rodada o de bloque (expuesto en una habitación), la piedra labradorita debe ser purificada y recargada para que pueda aportar de nuevo sus beneficios.

De hecho, después de algún tiempo, la piedra ha dado toda la energía que tenía y necesita recuperar las energías naturales.
Para ello, basta con colocar el mineral durante unas horas en un recipiente con agua de manantial y recargarlo en la luna si los reflejos son verdes y azules o en el sol si los reflejos son negros o dorados.

Acuérdate siempre de purificar y recargar una piedra cuando te la acabas de apropiar para eliminar las vibraciones anteriores.